42 años sin el Rey del Rock. Elvis, la degradación de un mito

Considerado una de los iconos de la cultura popular del siglo XX, el Rey del Rock vivió los últimos años de su vida preso de las drogas y los fármacos, lo que le llevo hasta una continua degradación y a una prematura muerte.

El descenso por la ladera de la muerte comenzó para Elvis, el 9 de Octubre de 1973 cuando se divorcio de Priscilla. A partir de entonces, comenzó su calvario de enfermedades y adicciones. Hacia finales de 1973, fue hospitalizado en estado semicomatoso por los efectos del abuso en el consumo de Demerol. De acuerdo con su médico de cabecera, el doctor George C. Nichopoulos, Presley «sentía que al obtenerlas [drogas] de un doctor no era el adicto común de siempre que salía a la calle a conseguirlas». Desde su regreso, había realizado cada año más eventos en vivo y para 1973 presentó un total de 168 conciertos, su agenda más ocupada en toda su trayectoria.​ A pesar del deterioro de su salud, en 1974 llevó a cabo otra serie intensiva de presentaciones.

Las adicciones a los fármacos y a las drogas, pasaron factura al Rey del Rock. En sus conciertos de principios de 1977 se podía ver a un Elvis bastante pasado de peso y con la mente nublada por el efectos de los fármacos. Ya no era el Rey del Rock, se había convertido en una caricatura de si mismo siendo incapaz de sacar adelante sus breves conciertos. La gira se tuvo que suspender.

El 16 de Agosto de 1977 estaba previsto que Elvis cogiera un vuelo con miras de iniciar una nueva gira. Pero esa misma tarde, Alden le encontró inconsciente en el suelo de su baño. Los médicos intentaron reanimarlo, pero sus esfuerzos fueron en vano El Rey del Rock había muerto en Memphis a los 42 años de edad, a causa de un infarto de miocardio, provocado por la ingesta de 14 fármacos distintos, diez de ellos en cantidades industriales, como determino el informe de un laboratorio.

A la hora del cafe, del 16 de Agosto de 1977, y después de haber pasado toda la noche en vela, durante la que telefoneo a su medico de cabecera, el doctor George Nichopoulos, por un dolor estomacal, el cual le encontró totalmente despejado y eufórico. Elvis dijo a sus allegados “Voy a leer a baño”. El Rey del Rock se metió en su lujoso cuarto de baño y se sentó en su trono de color negro, enfrente un televisor, sillones, teléfonos y una ducha circular de tres metros, con una silla de vinilo en el centro. Giger Alden, su pareja en ese momento, le grito “¡No te duermas en el baño!”, sabedora de cuales solían ser sus costumbres. Un tiempo después, y viendo que Elvis no había salido del baño, Ginger fue hasta allí y golpeo la puerta, pero no obtuvo respuesta. Entro y se encontró a Elvis tirado en el suelo, con el pantalón de pijama por las rodillas y la cara hundida en su propio vomito. Su hija Lisa Marie, que estaba con el en ese momento, no paraba de llorar al contemplar la tragedia. El parte medido fue concluyente: “Elvis había sufrido una sobredosis”.

Este fue el triste final para el Rey del Rock.