Michel Molinera se alía con Carlos Vonnegut en «Tú siempre que sí»

Tras cuatro décadas de asfalto y rock and roll, el incombustible músico madrileño presenta el segundo y desgarrador adelanto de su esperado primer disco en solitario, un viaje a las cicatrices del corazón.

​Cuarenta años de carretera, escenarios, humo y guitarras no se improvisan; se llevan tatuados en las cuerdas vocales. Michel Molinera lo sabe mejor que nadie. Después de ser la voz y el alma en trincheras fundamentales de nuestro rock como Johnny Juerga y los que Remontan el Pisuerga, La Cantina, Canallas y Stafas, el veterano músico rompe ahora con cualquier expectativa preconcebida. Y lo hace dando el paso más valiente de su carrera: enfrentarse al micrófono en solitario con su álbum debut, el inminente Cuando el frío se haga eterno.

​Si su primer asalto nos dejó claro que Molinera tiene pólvora para rato, este segundo single, titulado «Tú Siempre Que Sí», nos muestra su faceta más íntima, cruda y confesional. Pero en este viaje no camina solo.

​Un reencuentro con historia

​Para este lanzamiento, Molinera ha tirado de agenda emocional y ha sumado a la ecuación a un viejo compañero de batallas: Carlos Vonnegut. La nostalgia y la complicidad están servidas, ya que ambos coincidieron en las filas de Los Johnny.

​Vonnegut, guitarrista y compositor con el auténtico ADN del rock madrileño de los 90, aporta su inconfundible solvencia a las seis cuerdas. Su currículum habla por sí solo: tras una sólida etapa de ocho años junto a Julian Elsie y su paso por Blue Avenue, actualmente divide su talento entre la formación Montxica y la producción de su propio debut con el proyecto Vonnegut. Su guitarra en este tema no es un mero acompañamiento; es el contrapunto perfecto a la voz rasgada de Michel, tejiendo una atmósfera que huele a madrugadas sin final feliz.

​La anatomía de un desencuentro

​Musicalmente rotunda, «Tú Siempre Que Sí» es, en su núcleo, un tratado sobre la incomunicación y el desgaste. Con una letra que destila la madurez de quien ya no se anda con medias tintas, la canción nos sumerge en el naufragio de una relación donde aprender a olvidar se convierte en la única salida.

«Siempre pierde alguien en cada canción / A veces hay que darle tregua al corazón / Duelen las palabras sin freno / Tú siempre que sí, yo siempre lo siento.»

​Molinera canta con la verdad por delante a esos amores tóxicos donde «el peón nunca cambió de lugar», disparando frases lapidarias contra la mediocridad emocional («Mediocres que dicen ‘te quiero’ cuando quieren alejarse de ti»). Sin embargo, en medio del desengaño y los «golpes sin encajar», la canción guarda un poso de lealtad a lo vivido, recordando que «muere solo el que es olvidado».

​Es un medio tiempo con garra, de esos que se clavan a la primera escucha y te obligan a corearlos con el puño cerrado en los conciertos. Una prueba irrefutable de que, aunque Cuando el frío se haga eterno sea su debut en solitario, Michel Molinera domina el oficio de hacer canciones como muy pocos en este país.

​El rock estatal está de enhorabuena. El lobo solitario ha vuelto a aullar.

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