La banda legendaria rompe el silencio con el primer adelanto de su inminente disco, un himno de ska-punk balcánico que deconstruye la tauromaquia desde la mirada de la víctima.
BOIKOT parece haber encontrado en la trinchera el secreto de la eterna juventud. Llevan décadas siendo la banda sonora de la disidencia en este país, y su nuevo lanzamiento, «Toro», confirma que la pólvora sigue seca y lista para detonar.
Este single, que sirve como punta de lanza de su esperadísimo nuevo álbum, no es solo un regreso; es una declaración de intenciones. Boikot ha decidido volver a la carga haciendo lo que mejor sabe hacer: mezclar la fiesta con la conciencia, el pogo con la reflexión, y el punk combativo con esa vocación internacionalista que ya es marca de la casa.

El rugido de la bestia
Musicalmente, «Toro» es un viaje frenético. La banda vuelve a enfundarse ese traje de punk-rock con aroma balcánico que tan bien les sienta. Es una sonoridad que dominan con maestría, donde las guitarras afiladas conviven con vientos que invitan al movimiento, creando una atmósfera que es, paradójicamente, festiva y desgarradora al mismo tiempo. Esa habilidad para jugar con sonoridades afines es lo que les ha permitido trascender generaciones, y este tema huele a clásico instantáneo en sus directos.
Cultura vs. Sufrimiento
Pero donde «Toro» clava la estocada —metafóricamente hablando— es en su narrativa. Lejos de caer en el panfleto fácil, Boikot ha optado por un enfoque visceral y valiente: la canción está escrita desde el punto de vista del animal.
La letra nos sitúa ahí donde no llegan los mitos ni la «tradición cultural»: en la mirada del toro. Es una crónica del miedo y el dolor físico, despojada de la épica artificial del ruedo. Boikot lanza una pregunta incómoda a una sociedad que a veces prefiere llamar cultura al sufrimiento para no tener que sentirlo: ¿Es tradición o es simplemente la costumbre de evitar la empatía?
»Toro» se erige así como una súplica generacional. Es un grito contra la hipocresía de aplaudir el dolor ajeno y un deseo explícito de romper esa cadena de violencia heredada.
La vigencia de la reivindicación
Con este adelanto, Boikot demuestra que la rabia y el inconformismo siguen intactos a la hora de componer y grabar. En tiempos de música efímera, ellos siguen apostando por canciones que pesan, que duelen y que importan.
El nuevo disco es inminente, y si el resto de los cortes mantienen el nivel de intensidad y compromiso de «Toro», estamos ante uno de los lanzamientos más importantes del año en el rock estatal. Boikot ha vuelto, y traen el amplificador al 11.
