Hay momentos en la historia del rock que parecen escritos por el destino, y el anuncio de hoy del Ripollet Rock Festival es uno de ellos. No es solo una confirmación; es el regreso de una banda a su «zona cero». Serious Black encabeza el primer avance del cartel de 2026 en un reencuentro cargado de mística y, sobre todo, de puro metal melódico.
Un origen forjado en el backstage
Para entender la magnitud de esta cita, hay que viajar a 2013. Mientras los amplificadores atronaban en el Parc dels Pinetons, en la intimidad de los camerinos del festival, Mario Lochert y el legendario Roland Grapow (ex-Helloween) daban vida a una idea que pronto se convertiría en un referente del género. Serious Black nació entre las bambalinas de Ripollet, y trece años después, vuelven convertidos en una realidad incontestable de la escena internacional.
»Rise of Akhenaton»: El presente de una leyenda
La banda alemana no llega solo para apelar a la nostalgia. Aterrizan en nuestro país con seis álbumes de estudio bajo el brazo y la fuerza arrolladora de su último trabajo, “Rise of Akhenaton”. Lo que los asistentes pueden esperar es una clase magistral de Power Metal: estribillos himnóticos, una sección rítmica de acero y la madurez de una banda que ha sabido evolucionar sin perder esa chispa melódica que los hizo grandes desde el primer día.
El espíritu de siempre: Gratis para el pueblo
En un panorama donde los precios de los festivales no dejan de subir, el Ripollet Rock Festival mantiene intacto su ADN: entrada gratuita. Una apuesta valiente que permite que el metal siga siendo una celebración popular, democrática y accesible para todos los «metalheads».
Preparen sus chalecos, calienten el cuello y marquen la fecha en el calendario. El rugido de Serious Black promete ser el punto de partida de una edición que ya huele a noche épica.
