Hay canciones que se escuchan y canciones que se sienten como un golpe en el esternón. Lo nuevo de Endemia, los estandartes del punk-rock costarricense, pertenece a la segunda categoría. La banda acaba de liberar el videoclip de «Campo Traviesa», un corte extraído de su aclamado álbum Soma que, lejos de ser un simple lanzamiento, se erige como un manifiesto emocional sobre la crisis migratoria.
Una producción con sello asturiano y alma tica
Para entender el músculo sonoro de este tema, hay que mirar hacia el norte de España. La producción corre a cargo de Pablo Martínez (el cerebro tras los míticos Desakato, ahora bajo el alias de Pablo Senator), quien ha logrado pulir el sonido de los ticos sin arrebatarles ni un ápice de esa urgencia callejera que los caracteriza.
Pero la magia de «Campo Traviesa» no solo reside en los controles. El tema cuenta con una colaboración de lujo que tiende un puente trasatlántico: la rabia melódica de Senka se funde con la voz inconfundible de Julio Maloa (La Raíz, Maloa Brothers). La presencia de Maloa no es casualidad; su ADN musical siempre ha estado ligado a la lucha y al sentimiento de pertenencia, encajando quirúrgicamente en el mensaje de Endemia.
El drama del «sueño ambulante»
La lírica de la canción nos sitúa en el epicentro de una tragedia cotidiana: la despedida de un padre y un hijo. Es el retrato de ese «futuro incierto» y la duda lacerante de si ese abrazo será el último. Como bien define la banda:
«Cada migrante es un sueño ambulante, una historia de esperanza y lucha por escribir en una nueva tierra».
Cine en las montañas de Dota
El apartado visual, estrenado este febrero de 2026, está a la altura del peso narrativo de la letra. Bajo la dirección de Bryan Rivera (Montana Producciones), el clip fue rodado en la majestuosa Finca Hutukara, en el Jardín de Dota. El paisaje costarricense no solo sirve como decorado, sino como símbolo de la tierra que se deja atrás. Aprovechando la visita de Julio Maloa a suelo caribeño, Rivera captura la química orgánica entre los artistas en un entorno que respira melancolía y fuerza a partes iguales.
«Campo Traviesa» no es solo un videoclip; es un recordatorio de que el punk-rock, cuando tiene algo que decir, sigue siendo el género más necesario para narrar las grietas de nuestra sociedad.
