Cuatro años después de Cada vez cadáver, Fito Cabrales vuelve a mirar de frente a su propio vértigo. Y lo hace con “El Monte de los Aullidos”, un álbum que marca un antes y un después en la trayectoria de Fito & Fitipaldis. Más eléctrico, más crudo y más visceral, el nuevo trabajo del bilbaíno abandona la comodidad del camino trazado para aventurarse en un territorio donde manda la emoción y el riesgo.
Grabado entre Madrid, Bilbao y Andoain, este disco es un ejercicio de introspección sonora: hay guitarras como puños, silencios que respiran, cuerdas que se tensan y letras que arañan la piel. Fito ha dejado claro que no busca fórmulas ni certezas: “Los discos no se hacen pensando en ellos mismos; son momentos únicos”, afirma.
Y ese pulso se nota en cada canción, desde la intensidad de “Arrastrar el viento” hasta la oscuridad poética de “Ojos negros” o la desnudez emocional de “Bandera blanca”.
“El Monte de los Aullidos” no es un regreso, sino una reinvención. Un álbum que late con fuerza, sin furia; con voz, no con grito. Es el eco de un artista que, después de más de dos décadas en la carretera, sigue encontrando motivos para aullar.
Fito & Fitipaldis firman así un trabajo que consolida su madurez y su libertad creativa. Porque si algo demuestra este disco, es que el silencio también puede ser el mejor amplificador del rock.