Si hay una banda que ha personificado el «canalleo» y la autenticidad en el rock español, esa es Burning. Pero más allá de sus himnos sobre chicas y noches sin fin, su historia está pavimentada con episodios que rozan el surrealismo. Hoy rescatamos del libro El Mentidero del Rock Español una historia de amor, rejas y despistes monumentales protagonizada por el inolvidable Pepe Risi.
Romeo, Julieta y un suegro mafioso
La historia comienza con un romance de alto riesgo. Pepe Risi, el guitarrista de la eterna sonrisa y los riffs afilados, se enamoró de Emma. El problema no era el amor, sino el pedigrí: Emma era hija del dueño del «Angelo», un club de alterne de alto standing en Madrid.
El padre de la chica, un tipo de cuidado con aires mafiosos, no veía con buenos ojos que su hija, menor de edad por aquel entonces, anduviera con un rockero de La Elipa. Tiró de talonario e intentó comprar a Risi: le ofreció una buena suma de dinero para que dejara a la chica. Pero Risi, fiel a sus principios y a su corazón, rechazó la oferta.
De la pasión al calabozo
El rechazo no sentó bien al «suegro», que decidió cambiar la estrategia: del soborno pasó a la denuncia. Pepe Risi acabó detenido y entre rejas, acusado de estar con una menor. La situación pintaba fea, el guitarrista estaba a la sombra y la banda necesitaba un plan.
Lo irónico del asunto es que la supuesta inocencia de la chica era relativa, al menos de cara a la galería pública. Emma ya había posado desnuda en revistas como Interviú y Fotogramas, algo que contradecía la imagen de niña desvalida que el padre quería vender ante el juez.
El plan maestro (y el despiste monumental)
El resto de los Burning (Johnny Cifuentes y compañía) urdieron un plan de defensa digno de una comedia de enredo para sacar a su colega de la trena. La estrategia era sencilla pero contundente: presentarse ante el juez con un ejemplar de la revista Interviú donde salía Emma tal y como vino al mundo.
La idea era entrar en el juzgado haciendo ruido, hablando todos a la vez muy rápido y blandiendo la revista como prueba irrefutable: «Señoría, ¿cómo va a ser un delito si sale así en el quiosco?».
El grupo se montó en el coche, con la adrenalina a tope y la revista lista para ser la llave de la libertad de Risi. Llegaron al juzgado, entraron decididos… y se dieron cuenta del desastre. En un giro de guion esperpéntico, se habían dejado la revista olvidada sobre el capó del coche.
Final feliz (a pesar de todo)
Entraron sin la prueba del delito, sin la Interviú y sin plan B. Sin embargo, los Burning debieron tener un día sembrado en oratoria o el juez tenía ganas de irse a comer, porque a pesar del despiste, sus argumentos verbales fueron lo suficientemente convincentes.
Ese mismo día, Pepe Risi quedó en libertad. La «Operación Interviú» fue un desastre logístico, pero un éxito práctico. Una anécdota que demuestra que, a veces, en el rock and roll, la actitud lo es todo. Incluso para salir de la cárcel.
Extracto adaptado de «El Mentidero del Rock Español» (2020), de Sergio Martínez García.
